domingo, 19 de junio de 2011

Cuentos del mundo, para soñar

Mientras espero una operación que necesito con urgencia, y para distraerme del dolor y del reposo forzoso, no hay nada mejor, como siempre, que la lectura. No sólo la lectura de adultos, sino cualquier género, es bueno para , durante unas horas, olvidarse de todo. Hace poco hice una nueva adquisición de libros de cuentos para mis niños, "El mundo de los cuentos" de Michael Foreman, una recopilación de cuentos de todo el mundo. Os dejo con el primero, con el que disfrutamos mucho mis pequeños y yo.

"La primera salida del sol"
Hace mucho, mucho tiemo, en la Era del Sueño, la tierra estaba oscura.No había luz.Un enorme manto gris de nubes impedía el paso de la luz y el calor.Hacía mucho frío y todo era oscuro. Esta gran masa gris de nubes estaba muy baja.Tanto, que los animales tenían que arrastrarse.El emú cojeaba, con el cuello inclinado casi hasta el suelo; el canguro no podía brincar, y ni un sólo pájaro podía volar a más de unos palmos de altura.Sólo las serpientes eran felices porque eran los únicos animales que vivían a ras de suelo.

Los animales se arastraban y tentaban en la tierra húmeda y oscura, buscando frutas y bayas con que alimentarse.A menudo era tan difícil encontrar alimentos que pasaban varios días entre comida y comida.El uombar llegó a cansarse tanto de que todos tropezaran con él, que se hizo una madriguera y aprendió a dormir durante largas temporadas.

Finalmente, los pájaros decidieron que estaban hartos, y convocaron una reunión de todos los animales.Las urracas, que eran más inteligentes que la mayoría de los pájaros, urdieron un plan:

"No podemos volar porque el cielo está demasiado bajo.
Lo que necesitamos es elevar el cielo. Si entre todos
reunimos palos, los podríamos utilizar para levantar
el cielo, lo empujaríamos hacia arriba volando y habría
abundante sitio para todos".

Todos los animales coincidieron en que era una buena idea, y se pusieron a recoger palos.Las urracas cogieron cada una un palo grande, y empezaron a empujar el cielo

"¡Mirad!¡Funciona!
¡El cielo se está moviendo!"

Los emús y los canguros, los uombats y los goanas se sentaron a contemplar cómo las urracas levantaban el cielo lentamente.Utilizando los palos de palnca, apoyaron rimero el cielo sonre pequeños guijarros, y después sobre colinas baja. Mientras el resto de los animales observaba, las urracas, empujando y estirando, llegaron a la cima de una pequeña montaña.

"Uuic, uuic, al menos ahora podemos pasear".

Todavía estaba muy oscuro, pero ahora al menos el emú podía estirarse y el canguro se podía desplazar dando largos y espléndidos saltos.
Las urracas no cesaban de levantar más y más el cielo, hasta que llegaron a la montaña más alta del país.Entonces con un supremo esfuerzo, empujaron el cielo por última vez.El cielo salió disparado hacia arriba y, al ascender, se agrietó, y una inmensa inundación de luz y calor lo atravesó y se derramó sobre la tierra.

Los animales se maravillaron de la luz y el calor, pero todavía más de la increíble belleza resplandeciente de la Mujer Sol. El cielo entero estaba inundado de hermosísimos rojos y amarillos.

Era la primera salida del sol.

Rebosantes de alegría por tanta belleza, tanta luz y tanto calor, las urraca se pusieron a cantar.Mientras sus trinos sonoros llegaban hasta el último rincón, la Mujer Sol se levantó lentamente y comenzó su viaje hacia el oeste.

Ahora, cuando la Mujer Sol se levanta cada mañana en su campamento del este, enciende una hoguera para prender la antorcha de fuego con la que atravesará el cielo a diario. Este es el fuego que proporciona la primera luz del alba. Mientras la Mujer Sol se maquilla, el polvo del ocre rojo triturado colorea las nubes del amanecer de un belo y suave tono rojizo.
Entonces recoge la antorcha y comienza su cotidiano viaje a través del cielo.
Cuando llega al extremo oeste del mundo, apaga la antorcha llameante. Después se sienta y se maquilla de nuevo de brillantes rojos y amarillos, y se dispone a viajar a través de un largo pasadizo subterráneo, de regreso a su campamento del este.

Y eso es por lo que, desde entonces, cada mañana, cuando la Mujer Sol se despierta y enciende su hoguera matinal, todas las urracas la saludan con sus melodiosos trinos."

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